Afinación

Técnica y precisión

Hay que destacar que para lograr una exquisita afinación, el oído y la mente deben estar entrenados para poder escuchar la armonía entre notas y lograr el objetivo.

Es una técnica muy compleja que se complementa entre el correcto uso de la llave y un profundo estudio musical.

En términos prácticos, la afinación del piano consiste en ajustar la tensión de las cuerdas para que suenen a la frecuencia apropiada. Las cuerdas se tensan haciendo girar las clavijas de afinación con una llave especial. Se requiere mucha práctica y experiencia para hacer este trabajo correctamente ya que la afinación implica equilibrar la tensión de todo el encordado del piano. Cuando se altera la tensión de las cuerdas, se altera también la presión que éstas ejercen sobre la tabla de resonancia. La cual, se deforma respondiendo a estos cambios de presión. Esto significa que para conseguir un resultado de afinación estable sea necesario un buen conocimiento global del comportamiento del instrumento.

En términos musicales, la afinación representa la construcción de la escala musical a base de repartir proporcionalmente todos los intervalos que la forman. En el caso de nuestra escala musical occidental de 12 notas, usamos el sistema denominado de “temperamento igual”, que significa que las distancias entre todos los semitonos de la octava son exactamente iguales. Este es el temperamento moderno.

El temperamento moderno es la base teórica de la afinación de los instrumento de afinación fija, como es el caso del piano. El temperamento es el criterio que se utiliza para resolver el conflicto que se genera al intentar mantener la pureza acústica de todos los intervalos dentro de la octava. Es imposible, acústicamente, que todos los intervalos, y en todas las tonalidades, sean puros. Esto se deriva de la propia definición de cada intervalo musical.

El temperamento siempre ha sido objeto de estudio y fuente de largas polémicas. El temperamento que usamos universalmente hoy en día para afinar los instrumentos de teclado (el temperamento igual) se conoce desde los tiempos de la antigua Grecia, pero no ha sido plenamente aceptado hasta finales del siglo XIX. El motivo es que nuestro temperamento permite utilizar todas las tonalidades sin prioridades de afinación para ninguno de ellos, pero disminuyendo los diferentes “colores” que a cada tonalidad le daban algunos de los antiguos temperamentos. El criterio del temperamento moderno es el de una renuncia a la diversidad acústica y a las diferentes “personalidades” que recibían las tonalidades en los temperamentos antiguos, en favor de la universalidad tonal necesaria para la praxis de la música contemporánea.